Cuando tus sueños se cumplen, ¿traen satisfacción a tu vida?

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“Sácianos por la mañana con tu misericordia,y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días”. – Salmo 90:14

Mi abuelo me dedicó el Salmo 90 cuando tenía 6 años de edad. Me dijo que mientras oraba y meditaba con Dios, al leer este Salmo, presentaba mi vida delante de Él e intercedía por mi. Por esa razón, desde pequeño leí y memoricé este salmo porque siempre me recordaba a mi abuelo. Lo visualizaba arrodillado en medio de la sala, con una luz tenue y con su biblia en sus manos. Mi abuelo era un hombre muy especial.

Desde comienzos de este año he estado meditando en uno de los aspectos de este precioso salmo. Y mientras hoy lo leía, la palabra “Sacianos” salto a la vista, trayendo consigo algunas profundas preguntas: ¿De dónde proviene mi satisfacción y plenitud en mi vida? ¿qué me causa abundante gozo? O viéndolo desde el lado contrario: ¿qué me lo está quitando? Confieso que este tema es aún una prueba no superada en mi vida.

Tengo que reconocer que a lo largo de mi vida, Dios ha traído grandes bendiciones en muchos aspectos. Pero, ¿qué pasa cuando pongo sólo mi mirada en las bendiciones y no en el dador de las bendiciones?

El autor Wayne Stiles afirma, de manera magistral, esta verdad en su libro Grow Strong: 30 Devotions to Deepen Your Christian Life (Creciendo Fuerte: 30 Devocionales para Profundizar tu Vida Cristiana). Y lo hace mejor de lo que yo pudiera describirlo. Él dice:

“Cuando tus sueños se hacen realidad, la vida sigue siendo la misma”

Es muy común que pongamos todas nuestras esperanzas en el cumplimiento de algún sueño o anhelo particular. Por ejemplo,

“Cuando yo tenga _______ voy a estar bien”, “Cuando consiga _______ me sentiré mejor”.

Wayne nos ilustra esta tendencia de la siguiente manera. Se los voy a compartir tal como yo lo entendí:

El trabajo de tus sueños
Tienes mucho tiempo buscando un mejor empleo. Te preparas y empiezas la búsqueda. Imagina este posible escenario:

– Obtienes el trabajo de tus sueños.
– Mejor salario.
– Más responsabilidad.
– Mejor ambiente para ejercitar tus habilidades.
– Horas más flexibles.

¡Tus sueños se han hecho realidad!

Pero pasado el tiempo, descubres otra realidad:
– Más responsabilidad significa manejar personas.
– Manejar personas trae mayores desafíos y dificultades.
– Horario flexible significa que nunca sientes que has trabajado lo suficiente.
– Con un mayor salario también viene un nivel de vida más alto y mayores gastos.

Casarte con la persona ideal
Imagina una joven que anhela casarse con el hombre de sus sueños. Se llegan a comprometer y ya tienen la fecha de boda:

– Te estas casando con el hombre de tus sueños.
– Él es muy seguro de sí mismo y te produce una gran seguridad. Es un gran líder y, por supuesto, también es muy guapo.

¡Él es tu sueño hecho realidad!

Pero a los seis meses de matrimonio descubres:
– Que su gran personalidad iba acompañado de un tremendo ego.
– Que te deslumbraste demasiado con su belleza exterior y descuidaste conocer su interior.
– Que creíste mucho en sus palabras y poco consideraste el evaluar si todo lo que te decía es cierto.

La casa que siempre soñaste
Tienes años ahorrando para poder tener tu propia casa. Te asesoras bien, evalúas entre varias opciones hasta que encuentras la casa perfecta para ti:
– Más metros cuadrados.
– Mejor ubicación.
– Mejor tasa de interés.

¡Tu sueño hecho realidad!

Pero luego de un tiempo te das cuenta de lo siguiente:
– Ahora tienes un patio mas grande para cortar el césped.
– La casa es demasiado grande para mantenerla siempre limpia.
– Tienes un vecino muy “amable” que no te deja dormir en las noches con su música alta.

Estos ejemplos solo ilustran que, aunque nuestros sueños se hagan realidad, la vida sigue siendo la misma, con sus dificultades y sus retos, sólo que en “otro” nivel. Nuestras vidas nunca serán “perfectas” bajo este mundo sin Dios.

Muchas veces pasamos nuestra vida y nuestro tiempo persiguiendo bendiciones. Ellas son las que nos impulsan a trabajar más, estudiar más y esforzarnos más. Siempre el jardín del vecino pareciera estar mas verde que el nuestro. Pero No debemos olvidar que en nuestra vida cotidiana y, hasta ordinaria, siempre habrán bendiciones mucho más ricas y satisfactorias que nunca jamás hubiéramos siquiera soñado.

Bendiciones ocultas
Es mi oración que en este año yo pueda abrazar las tres verdades que este excelente autor (Wayne Stiles) nos plantea en su reflexión:

1. Las bendiciones que has visto en un primer momento todavía están allí.
Si alguna vez has tenido un sueño hecho realidad y has empezado a ver los problemas, retos o inconvenientes que traen consigo (es un paquete), cuídate de poner tu vista sólo en las dificultades.

Los inconvenientes que no pudiste ver al inicio, no le quitan valor a las bendiciones que ya habías visto. Las bendiciones siguen todavía allí y siguen siendo motivo de gratitud. Las partes malas no tienen porque oscurecer las partes buenas.

2. Muchas bendiciones vienen de las cosas difíciles que no ves.
Las partes difíciles que no viste al hacer tu sueño realidad pueden revelar las partes ocultas de tu corazón. El Padre Celestial desentierra esas partes con el fin de dar forma a tu carácter y hacer que reflejes a Cristo a un mundo que te observa. Las dificultades que no se ven aun son parte del plan. Dios te está dando forma porque te ama. ¿Sabes cual es la bendición más grande? El llegar a vivir una vida transformada.

3. Tenemos que encontrar nuestro deleite en Dios, no en las bendiciones de Dios.
Conformarte y aun resignarte a las partes difíciles de lo que soñaste no es conformarme con un plan B. No es que el plan A se dañó o dejó de funcionar y ahora tenemos que hacer algo más o diferente. Hay un sólo plan: el que Dios diseñó para tu vida. Las bendiciones y pruebas nos deben dirigir hacia a una relación aun más profunda con el Señor Jesucristo. Cuando no lo hacen, estamos siguiendo a alguien o algo que no es el Señor.

No hay ninguna situación que soñemos que no implique algún tipo de dificultad. Por difícil que sea de aceptar, las dificultades están empalmadas en nuestras vidas como parte del buen plan de Dios.

Bendiciones.

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